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Hola, Mario, te escribo con el ruido de la aspiradora todavía en las orejas ¡qué dúo la cháchara de Vallejo y la aspiradora! Me encantó el (no sé cómo llamarlo) ¿la puesta en escena de tu voz? ¿Los coloridos textos en relación? Solo algo así puede salir de esa ciudad intermedia, la que llamas: Ciudad Artística. Qué mal que no lo dejaran publicar "el huerfanito" no por Abad sino por la libertad. Qué bien que nos dejes ver las diferentes caras de este prisma de filias y de fobias que somos. Gracias.
Los ejemplos presentados muestran que, aunque a veces se busque demostrar lo contrario, la línea entre la ficción y la realidad es difusa, sobre todo en el caso de Fernando Vallejo. Además de esto, a mi parecer también es difusa la línea entre los ejemplos de las 3 definiciones, pues lo que empieza como perífrasis, puede terminar siendo una sentencia por parte del lector.
Es muy interesante la manera en la que está expuesta el ejercicio. Cómo se mezclan los artículos con los pasajes del libro, dejándonos ver que las perífrasis, sentencias y peroratas se encuentran tanto en el periodismo como en la literatura de ficción. Podemos ver cómo se mezcla la ficción con la realidad. Por ejemplo, que la figura del gramático de La virgen de los sicarios empieza a mezclarse con la figura de Fernando Vallejo.
Hay que pensar en las columnas de opinión como una espacio para la creación literaria, las divagaciones, las inconsistencias y de pronto ver, si así, hablando desde la ficción, desde el personaje de autor, entre una y un dulce como Delmira Agustini, el mundo no está igual de al revés e igual de confuso, o peor. Nombraron al hijo de Jorge 40 como director de los procesos de victimas, ahí vamos viendo.
En una clase de creación literaria nos pusieron a decir qué era un cuento. Nos pusieron en grupo de tres, pensé que iba a ser fácil: relato breve con, tradicionalmente, un sólo hilo argumental como "A la deriva" de Quiroga. En mi grupo se pusieron a decir que eso era muy difícil, uno conocía una novela de una sola página, la otra un cuento de cien páginas, al final dijeron que como Córtazar era un relato que ganaba por "Knock out". Se miraron entre ellos orgullos, alegres de su propia audacia, yo pensé para adentro: "estos son un par de gonorreas que no sólo me caen al culo sino que tienen como la cabeza tostada". De ahí me dí cuenta que odiaba esa actitud de "gramático", que le gusta jugar con esto del lenguaje, nombrar todo a su gusto y mira a todo al mundo de para abajo. Vallejo se burla de todo eso y aún así se reconoce, y se regodea, en ser un gramático, también. Yo misma soy letrada o eso quiero creer y, supongo que también, los mire de pa abajo a ellos por andar llenos de guevonadas.